Supongamos el caso en que la Naturaleza

fuera obligada de manera general a construir

un triángulo y que, para ello, sólo le fuera

asignado el perímetro o suma de los lados y

nada más; lo que construiría sería un triángulo equilátero.

Tentamen anagogicum
GP VII 278

Gottfried Willhelm Leibniz (Leipzig, 1646-Hannover, 1716) fue uno de los grandes inspiradores de la Nueva Revolución Científica de los siglos XVI y XVII, junto con sabios como Copérnico, Kepler, Galileo, Descartes, Newton, etc. Ahí están, entre otras muchas anticipaciones, su aportación técnica al cálculo infinitesimal, su sagacidad para vislumbrar el origen pre-mecánico de los conceptos de energía y complejidad del mundo natural, su intuición de la importancia del cálculo binario para hacer computacionales las ciencias del futuro, etc…

He sido profesor de filosofía de Institutos Nacionales de Enseñanza Media durante más de treinta años. Comprometido desde el comienzo con los movimientos de renovación de la enseñanza de la filosofía en Bachillerato, he tratado de hacer compatible mi pasión didáctica con la investigación rigurosa en torno a uno de los aspectos menos conocidos de la historia de las ideas: la pervivencia de la vieja tradición organicista y vitalista en los primeros creadores de la ciencia moderna.

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